A 23 años de partida de Ana Teresa Arismendi, por María Rivas

Conoce la conmovedora historia de la musa de Ítalo Pizzolante, Ana Teresa Arismendi, quien inspiró al compositor carabobeño para componer el famoso bolero “Motivos”. Esta aristócrata fue pieza clave en la carrera  artística de la insigne jazzista María Rivas, quien le dedica estas sentidas líneas, conmemorando los 23 años de su partida:



Hoy 13 de marzo, hace 23 años se fue Ana Teresa Arismendi, la musa de Ítalo Pizzolante para escribir el bolero más famoso de Venezuela: "Motivos", homenaje póstumo que dedico a estos dos seres que fueron también esenciales en los inicios de mi carrera.

Anita Arismendi colaboró con esta servidora en los momentos más importantes y cruciales del inicio de mi carrera. Me vistió para el Teatro Teresa Carreño en todos mis conciertos, así como las portadas de mis dos primeros CDs y revistas. Trajes de Christian Dior, Channel, Ives SaintLaurent engalanaron los conciertos de mis apariciones gracias a su soporte; ademas guió mis actuaciones y actitudes que vigilaba y guiaba con esmero. 

Ana Teresa Arismendi Melchert, una Venezolana con mayúscula, que durante años publicó "Cuartilla y Media", una columna semanal que aparecía los jueves en El Nacional o El Universal, según la época. Curiosamente, antes de que yo pensara ser cantante, mi padre -quien nunca tuvo la oportunidad de verme en la palestra musical- teniendo yo 16 años, me hizo conocerla, pues él, devorador de periódicos, y yo, leíamos juntos sus artículos de manera obligada cada jueves. 

Recuerdo su llamado: "¡Maria Asunción! ¡Vente para leer juntos 'Cuartilla y Media'!" En aquella eufórica época de Renny Ottolina como candidato presidencial, ella (Anita) fue un apoyo intelectual y político invaluable para la lucha por la Democracia venezolana. Incluso fue parte de "Los Notables". 

El ímpetu de Ana Teresa Arismendi prevalecía en la sociedad caraqueña de la época, como mujer rebelde e intelectual de una clase alta embullida en frivolidad y clasismo, que luchaba por los derechos feministas y contra la corrupción de la época, en los finales de los años 70, donde Ottolina murió en extrañas circunstancias, hecho que, por cierto, fue devastador para la clase media de la época, de donde yo venía. En casa hubo luto y tristeza, a partir de ese tiempo Ana Teresa se convierte en enemiga activa contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. 

Ambos, mi padre y ella, sin conocerse personalmente, se convierten en ciudadanos fervientes por ideales de una nueva Venezuela, y una pareja que influencia mis valores por Venezuela, a pesar que mi padre ya vaticinaba La Hecatombe que me predijo yo viviría. Recuerdo que me decía: "Vivirás el Apocalipsis del país"; yo no le creía. Eso fue en 1979. Mi padre muere en 1981 y yo, publicista y bailarina de danza contemporánea, emerjo como cantante de jazz.

Pasan unos años, vivo en Aruba y a mi regreso a Venezuela, en 1990, abrimos -con el auspicio de Oscar Booy, mi manager en ese tiempo, fundador del primer Festival de Jazz en Caracas-, en el Teatro Rómulo Gallegos, un maravilloso concierto que provoca otro concierto más, en la misma sala de Altamira, un domingo del año 1990.

Al día siguiente, ese lunes recibo la llamada de una voz agradable fina y nerviosa. Era Ana Teresa Arismendi, interesada en conocerme y le comento que yo la conozco muy bien. Le cuento de mi vínculo con ella gracias a mi padre y sus obligadas tertulias para analizar los artículos de prensa de Anita, mujer que tocó el corazón y patriotismo de mi padre hacía ya más de 15 años. 

Mágica, mística coincidencia de almas. Mi papá estaba allí conectado conmigo. ¡Increíble! Nos unió hasta para separarnos a ella y a mí el día de su muerte. Ella, perteneciente a los Amigos del Teresa Carreño, se emociona al saber que Isa Dobles me recomienda a Elías Pérez Borjas para ser sustituta de Lilia Vera y me llama para que vaya a su casa a escoger los vestidos para tal gala. Y así lo hice: el disco "Primogénito" tiene el Ives Saint Laurent que me regaló. 

Anita es llamada a ser la única mujer en el grupo de "Los Notables" y se retira con su máquina de escribir día y noche a redactar las actas, cuando trabajó en los documentos que hasta largas horas de madrugada escribía ella en su habitación, luchando  para consolidar la transición de CAP y lograr otro gobierno. Me pedía que la llamara y le cantara, y yo lo hacía: le cantaba a las 3:00 am por teléfono "LLuvia en la Tarde", "Poco a Poco", "Tenderly"... era fascinante ser su amiga. 

Recuerdo el día que me confesó que ella era la musa de Ítalo Pizzolante, personaje que conocí junto a ella en fiestas de su casa, y aquellos maravillosos conciertos que yo tenía en la Cota880 del Caracas Hilton. Me contó ella, mujer de alta clase y aristocracia que vivía en el Country Club, que su familia invitó a cenar a Ítalo Pizzolante, y la madre de ella, fina mujer de descendencia germana, sacó la bajilla de Bavaria Azul Kobalto, cuyo motivo pictórico era una Rosa en los centros de los platos y tazas; y entonces, en la larga y lujosa mesa del comedor de "La Granja", nombre de la quinta donde vivía al pie del majestuoso Ávila, esa noche de la cena, sentaron a Anita en un extremo de la larga mesa mesa y a Pizzolante en el otro. 

Viendo el poeta carabobeño nacido en Puerto Cabello el hermoso plato con la inmensa rosa azul kobalto plasmada en la porcelana, e imagino, con el toque inspirador de los efluvios mágicos de un buen vino que enciende la musa mágica en la creación poética, observó frente a él los mágicos e inmensos ojos de Anita en armonía con sus rojos labios de llana sonrisa y, por supuesto, luego de haber cantado ella en la recepción de la familiar tertulia (porque Anita cantaba precioso), entonces Ítalo tomo la servilleta y su pluma fuente y escribió sobre ella los versos que le dieron forma al bolero que hiciera famosa la Rondalla Venezolana. Dicha servilleta la tenía enmarcada sobre la cabecera de su cama.

Cabe destacar que, como dije, Anita era perteneciente a la aristocracia venezolana, familia directa del prócer Juan Bautista Arismendi. No se le permitió, por perjuicios de la época, ser cantante públicamente, pese a que el propio Renny Ottolina, con arreglos de Eduardo Cabrera y Arnoldo Nally, le produjo un disco que se colocaba y oía en las fiestas privadas y diplomáticas donde ella participaba, ya que su padre fue canciller de Venezuela. Solo allí se le permitía cantar. Por tal motivo, tuve yo la suerte de ser auspiciada por ella, pues un día me prometió ayudarme a ser la cantante popular que ella no pudo ser, me decía dando un beso y tomando mi mano. 

Anita es uno de los ancestros que, junto a mi padre y Aldemaro Romero, guiaron mis pasos y están en perenne conexión con mi alma. Hoy, a 23 años de su partida, le rindo tributo en mi nuevo disco que ya tiene como single y título del mismo "Motivos".

"Motivos" es Anita, es mujer, es femineidad hecha canciones. "Motivos" es mi tributo a ella y la vida. Anita murió del mismo mal que hace unos años me quiso llevar y no lo logró. En consecuencia y dulce venganza librando esta guerra de templaria, desde mi corazón y con la inspiración de mi padre, que también amó a esta mujer maravillosa y guerrera, rindo tributo hoy.

Ana Teresa, conocerte intelectual y espiritualmente fue amarte, como lo hizo mi padre Joseíto Rivas Núñez. Hoy, como Ítalo Pizzolante, que te adoró, tomo sus versos y... "Me quedo mirándote a ti, y encontrándote tantos motivos. yo concluyo que mi motivo mejor eres tú, una rosa pintada de azul".

Comentarios

Mirtha Perez ha dicho que…
Que bella historia Maria, que mejor motivo para el título de tu reciente entrega! Saludos, mi cariño y deseo por todo el éxito!❤💋🌹
Mirtha Perez ha dicho que…
Bella Historia Maria. No hay mejor motivo para el Título de tu más reciente entrega! Saludos, mi cariño y deseo de un éxito total! ❤����

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